DISEQUILIBRIUMS Los Individuos. Capítulo 35

Viernes, 23 de diciembre de 2016

Hora: 00:55

Sofía

La última frase que nos ha dicho me obliga a preguntarle lo que quería hacer desde que he visto el pergamino.

—¿Y qué significa la columna de la derecha?

—Yo soy solo el vigilante del equilibrio y si el equilibrio está en peligro… —comienza Nicola y consigue que le sigamos escuchando muy atentamente porque ha dicho la palabra clave—: … solo puedo ayudar a que otros lo restablezcan, pero no puedo hacerlo yo. Habéis conseguido recopilar mucha información, alguna es válida para realizar el viaje y otra la usaréis más tarde. Pero solo vosotros decidiréis cuándo y cómo.

Vuelve a provocar otro momento de silencio y se pone de pie mirando fijamente a la figurita que tiene en el mueble de la entrada.

—A la vuelta os ayudaré a unir todo lo que hayáis encontrado.

—Es casi la una de la madrugada —comienza David—, y sin diccionarios no podemos traducirlo.

Nicola se queda callado y dice:

—Os diré el significado, pero el resto lo tendréis que averiguar vosotros.

Espera un instante y añade:

—La traducción exacta del latín es:

Lo pequeño es a lo grande como lo grande es al todo

—Ahora yo me voy a retirar a dormir porque tengo que estar despierto antes de que amanezca y ya estoy empezando a notar los años. Os podéis quedar aquí todo el tiempo que queráis, si eso os ayuda a preparar el salto.

Supongo que me acabo de quedar tan confundida como el resto. ¿Cómo se va a ir? No puede. Se supone que tenemos que dar el salto dentro de unas horas y no nos ha contado nada. Sí es cierto que nos ha enseñado algo que no esperábamos y que es muy importante en todo este asunto. Me pregunto cuánto darían los historiadores por tener el pergamino que nos acaba de enseñar. De todas maneras, la frase no me dice nada y se supone que ahí está la clave.

—Nicola, por favor —le digo mientras se marcha—, no se retire todavía, no sabemos qué hacer con esto.

Mantiene un momento de silencio y dice:

—Confío en vosotros, estoy seguro de que sabréis cómo encontrar el camino. Me despertaré antes de que os tengáis que ir.

Y se va. Simple y llanamente se retira sin dar más explicaciones. Me giro y miro a los demás, ellos hacen lo mismo y, tras encoger los hombros, nos volvemos hacia el pergamino. No nos queda otra opción que averiguar la respuesta.

Me suena el móvil avisando de un mensaje de entrada. Al levantar la pantalla veo que es un mensaje de mamá. Me había olvidado completamente de ella. Creo que no me he portado bien, tendría que haberme ido a casa y contarle todo lo que me habían dicho en las últimas horas y al final preguntarle directamente por papá. No sé cómo habría reaccionado… ni ella, ni yo. Supongo que da igual lo que me hubiese contado porque sea lo que sea, me costaría creerla, aunque en lo más profundo de mi ser creo que ella lo sabe todo. Supongo que ahora estará enfadada conmigo y no se atreverá a decirme por teléfono lo que piensa y prefiere hacerlo en un simple mensaje. Me parece que no me va a gustar.

Al abrir y leer el mensaje, directamente me hundo y me siento muy culpable. No solo no ha demostrado enfado, sino que dice que «comprende que queramos acompañar a David en este momento tan delicado». Al principio pensé que tenía doble intención, pero ahora veo que no, mamá al final siempre trata que las cosas vayan bien entre nosotros. Me quedo más tranquila y con un símbolo de carita sonriente le pongo en un mensaje de respuesta: «Te quiero. Gracias».

—¡Ya está! —me interrumpe Elsa de mis pensamientos—. ¿Cómo he podido tardar tanto en darme cuenta?

La miramos con sorpresa y ella escribe una y otra vez en un papel la traducción que nos ha pasado Nicola. Se queda mirando las palabras, de repente se tranquiliza. Nos descubre totalmente serios, mirándola. No es momento de bromas y espero que realmente haya averiguado algo. Se le cambia la mirada y nos sonríe a todos. Señalando la traducción, dice:

—Se refiere al número áureo. —Nota que seguimos sin entenderlo—. Esto es la geometría sagrada. ¿Os acordáis lo que os expliqué del número PHI? Pues se refiere a esto, la proporción áurea establece que lo pequeño es a lo grande como lo grande es al todo.

Samuel nos muestra en la pantalla de la tablet una foto del dibujo que había hecho Elsa la primera vez para explicárnoslo.

—Lo normal es que se aplique a las proporciones entre segmentos. Como os comenté, esta relación geométrica ha sido venerada por todas las culturas del mundo. Podemos encontrarla en el arte, la composición musical, incluso en las proporciones de nuestro propio cuerpo, y en general en toda la naturaleza «escondida» detrás de la secuencia de Fibonacci.

Se queda en silencio mirando el pergamino y, con voz profunda, dice:

—La proporción áurea es la única forma de dividir la unidad en dos partes que están en progresión geométrica.

Mira a Samuel y le sonríe mientras observa en la tablet lo que nos explicó la última vez.

—Esto claramente demuestra mi teoría sobre el emperador Augusto: todo lo basaba en la geometría sagrada —termina diciendo.

Elsa se siente orgullosa de lo que ha descubierto y no miento si afirmo que todos estamos muy contentos de tenerla con nosotros. David, instintivamente, le pone la mano en su hombro derecho en señal de felicitación y ella se gira rápidamente hacia él y con los ojos muy abiertos le sonríe. David no se está dando cuenta de nada. Ese pequeño gesto inocente me parece que va a tener consecuencias.

Me concentro de nuevo en lo que estamos. Tenemos delante de nosotros un mensaje escondido en una piedra que los romanos usaron para construir la ciudad antigua por la que cualquier historiador daría millones, y yo personalmente no sé cuál es el siguiente paso.

—¿Y esto como nos ayuda ahora, Elsa? —no puedo evitar preguntar.

Se produce silencio y ni ella ni los chicos dicen nada. Ha sido un auténtico descubrimiento que no sabemos cómo usar.

 

AutorGlen Lapson © 2016

EditorFundacion ECUUP

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